Historia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

Fragmento

María Ramos al encontrar el lienzo, borroso y semidestruido se da cuenta que en él habían pintado una imagen de la Virgen, lo recogió, lo arregló y lo colocó en alto, frente al cual hacia su acostumbrada oración: “¿Hasta cuándo, Rosa del Cielo, has de estar tan escondida? ¿Cuándo será el día en que te manifiestes y te dejes ver al descubierto para que mis ojos se regalen de tu soberana hermosura, que llene de alegría mi alma?”.

María Ramos al encontrar el lienzo, y al sentirse desconsolada se refugia en la oración. Triste es que muchas veces solo cuando el dolor nos invade es que buscamos a Dios. Podríamos decir ahora: ¿Hasta cuándo Rosa del Cielo te hemos de tener tan escondida? Ella limpia el lienzo y le da un lugar de honor. ¿En nuestras vidas le damos ese lugar privilegiado a la Santísima Virgen del Rosario de Chiquinquirá y al Señor?

Petición: Santísima Virgen del Rosario de Chiquinquirá, ayúdanos a buscar estar unidos a Dios no sólo en los momentos de dolor sino también en todos nuestros momentos, incluso los tranquilos y felices. Danos la gracia de llevarte siempre en nuestro corazón y darte a conocer en todos los rincones de nuestro país, dándote ese lugar de honor y atendiendo tus súplicas, como emisaria, que eres, de Nuestro Señor Jesucristo.

Jaculatoria: Pues eres de los pecadores, el consuelo y la alegría ¡Oh Madre clemente y pía, escucha nuestros clamores!

El Ejemplo de los Santos Padres I

Imitación de Cristo. L1, Cap. 18, 1-3

Considera bien los heroicos ejemplos de los Santos Padres, en los cuales resplandece la verdadera perfección y religión, y verás cuán poco o casi nada es lo que nosotros hacemos.

¡Ay de nosotros! ¿Qué es nuestra vida comparada con la suya?

Los santos y amigos de Cristo sirvieron al Señor en hambre, en sed, en frío y desnudez, en trabajos y fatigas, en vigilias y ayunos, en oraciones y santas meditaciones, en persecuciones y muchos oprobios. ¡Oh! ¡Cuán graves y muchas tribulaciones padecieron los apóstoles, mártires, confesores, vírgenes y todos los demás que quisieron seguir las pisadas de Jesucristo! Pues en esta vida aborrecieron sus vidas, para poseer sus almas en la eterna.

¡Oh! ¡Cuán estrecha y retirada vida hicieron los Santos Padres en el yermo!¡Cuán largas y graves tentaciones padecieron! ¡Cuán ordinarios fueron atormentados del enemigo! ¡Cuán continuas y fervientes oraciones ofrecieron a Dios! ¡Cuán rigurosas abstinencias cumplieron! ¡Cuán gran celo y fervor tuvieron en su aprovechamiento espiritual! ¡Cuán fuertes peleas pasaron para vencer los vicios! ¡Cuán pura y recta intención tuvieron con Dios!

De día trabajaban, y por la noche se ocupaban en larga oración; y aunque trabajando, no cesaban de la oración mental. Todo el tiempo lo gastaban bien; las horas les parecían cortas para darse a Dios; y por la gran dulzura de la contemplación, se olvidaban de la necesidad del mantenimiento corporal.

Renunciaban a todas las riquezas, honras, dignidades, parientes y amigos; ninguna cosa querían del mundo; apenas tomaban lo necesario para la vida, y les era pesado servir a su cuerpo aún en las cosas necesarias. De modo que eran pobres de lo temporal, pero riquísimos en gracia y virtudes.

Meditación enfocada en nuestra realidad colombiana

  • La búsqueda del facilismo nace de nuestra falta de mortificación. Queremos lograr cosas fácilmente títulos, cargos, reconocimientos, dinero, sin haber dado nuestra cuota de esfuerzo y mérito para ello. Todo buen logro exige disciplina, trabajo, sacrificios pero en orden al bien, porque podemos caer en el error de esforzarnos y trabajar mucho pero para servir el mal. Cuidémonos de no engañarnos en esto y de que nuestra vida así, no sea desperdiciada.
  • No buscamos vencer los vicios sino que caemos en ellos, porque nos falta ´negarnos a nosotros mismos´ (Mt 16,24) y asumir los mandatos de Dios. Cuántos vicios nos acechan o atan dañando la integridad y talentos que hemos recibido y causando finalmente daño a nosotros e infelicidad a nuestro alrededor: drogadicción, prostitución, alcoholismo, pornografía, cigarrillo, murmuración, mentiras, adicción a redes sociales, adicciones sexuales, adicción a juegos, y otras derivadas del mal uso de la tecnología, hoy.
  • Recordemos que todo vicio se vence con la virtud contraria y el buen uso del tiempo, y para ello la mortificación o el ´negarnos a nosotros mismos’, a ejemplo de los santos padres, es fundamental.

ORACIONES

A REZAR LUEGO DE LAS MEDITACIONES LOS DÍAS 1º AL 12º

VENI CREATOR SPIRITUS
Ven Espíritu creador; visita las almas de tus fieles. Llena de la divina gracia los corazones que Tú mismo has creado. Tú, eres nuestro consuelo, don de Dios altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción. Tú derramas sobre nosotros los siete sagrados dones; Tú, el dedo de la mano de Dios, Tú, el prometido del Padre, pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra. Enciende con tu luz nuestros sentidos, infunde tu amor en nuestros corazones y con tu perpetuo auxilio, fortalece nuestra frágil carne. Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto tu paz, siendo Tú mismo nuestro guía evitaremos todo lo que es nocivo. Por Ti conozcamos al Padre y también al Hijo y que, en Ti, que eres el Espíritu de ambos, creamos en todo tiempo. Gloria a Dios Padre y al Hijo que resucitó de entre los muertos, y al Espíritu Consolador, por los siglos infinitos. Amén.
1
AVE MARIS STELLA
Salve, estrella del mar, Madre Santa de Dios, y siempre Virgen, feliz Puerta del Cielo. Aceptando aquel «Ave» de la boca de Gabriel, afiánzanos en la paz al trocar el nombre de Eva. Desata las ataduras de los reos, da luz a quienes no ven, ahuyenta nuestros males, pide para nosotros todos los bienes. Muestra que eres nuestra Madre, que por ti acoja nuestras súplicas quien nació por nosotros tomando el ser de ti. Virgen singular, dulce como ninguna, líbranos de la culpa haznos dóciles y castos. Facilítanos una vida pura, prepáranos un camino seguro, para que, viendo a Jesús, nos podamos alegrar para siempre contigo. Alabemos a Dios Padre, glorifiquemos a Cristo Soberano y al Espíritu Santo, y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.
2
MAGNÍFICAT
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
3
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PRÁCTICA:

Sacar un pequeño espacio de oración y pedir al Espíritu Santo me muestre en cuáles áreas caigo en el facilismo; buscar vencer eso en mí, mediante la disciplina. Pedirle también me muestre cuáles son mis vicios y empezar a vencerlos constantemente, con la virtud opuesta y la recepción frecuente de la confesión y la comunión.

Jaculatoria: Pues eres de los pecadores, el consuelo y la alegría ¡Oh Madre clemente y pía, escucha nuestros clamores!

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