Historia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

Fragmento

En 1577, muerto Antonio de Santana, su mujer Catalina se retiró a la aldea de Chiquinquirá con su familia y llevó el lienzo como un objeto de servicio doméstico. En 1585, María Ramos, esposa de Pedro de Santana, hermano de Antonio, llegó a Tunja en busca de su marido a quien encontró viviendo con otra mujer. Decepcionada, se vino a vivir con su cuñada Catalina de Irlos a la aldea de Chiquinquirá, donde encontró el lienzo abandonado.

Desdichadamente nosotros acogemos a Dios en nuestras vidas como un objeto más de nuestra casa; solo nos acordamos de él cuando nos encontramos en situaciones en que nadie, en este mundo material nos puede consolar. Además, ¿cuántas veces por relaciones amorosas o de amistad que te lastiman te has dañado tú o te has vengado en lugar de buscar tu refugio solo en Dios? Y tú, ¿has sido infiel o faltado a tus compromisos asumidos hiriendo a quienes más debías haber amado? ¿Qué has hecho para remediar el daño causado?

Petición: Pidamos perdón y reparemos el daño que hemos causado a los demás. Que por la intercesión de la Virgencita del Rosario de Chiquinquirá, ella, suplique al Espíritu Santo que llene con su amor nuestros vacíos y los que hemos dejado en los corazones que hemos herido.

Jaculatoria: Pues eres de los pecadores, el consuelo y la alegría ¡Oh Madre clemente y pía, escucha nuestros clamores

Renunciar a todo consuelo humano

Imitación de Cristo L3, Cap. 40, 3-5 

Por lo cual, si yo supiese bien desechar toda consolación humana, ya sea por alcanzar devoción o por la necesidad que tengo de buscarte, porque no hay hombre que consuele, entonces con razón podría yo esperar en tu gracia, y alegrarme con el don de la nueva consolación.

Porque delante de Ti yo soy vanidad y nada, hombre mudable y flaco.

¿De dónde, pues, me puedo gloriar, o por qué deseo ser estimado? ¿Por ventura de la nada? Esto es vanísimo. Verdaderamente, la gloria frívola es una verdadera peste y grandísima vanidad; porque nos aparta de la verdadera gloria y nos despoja de la gracia celestial.

Porque contentándose un hombre a sí mismo, te descontenta a Ti; cuando desea las alabanzas humanas, es privado de las virtudes verdaderas.

La verdadera gloria y alegría santa consiste en gloriarse en Ti y no en sí; gozarse en tu nombre, y no en su propia virtud, ni deleitarse en criatura alguna, sino por Ti.

Sea alabado tu nombre, y no el mío; engrandecidas sean tus obras, y no las mías; bendito sea tu santo nombre, y no sea a mí atribuida parte alguna de las alabanzas del hombre.

Tú eres mi gloria. Tú eres la alegría de mi corazón. En Ti me gloriaré y ensalzaré todos los días; más de mi parte no hay nada de qué, sino de mis flaquezas.

Meditación enfocada en nuestra realidad colombiana

  • Ver cómo el pecado causa daño y dolor en las personas a quienes afecta; que muchas veces son seres queridos o aquellos a quienes tenemos la obligación de amar más. ¿Qué dolores he causado con mi pecado? ¿a quienes habrá afectado? Nota que normalmente el pecador es ciego para ver esto. Ahora, visto desde la perspectiva de quién lo sufre, cuando el pecado de otros ha causado daño o dolor en mi, ¿qué hago? En esos momentos especialmente, ¿trato de ‘salir de mi mismo’ para ocuparme de la honra de Dios que también ha sido menospreciado y relevado a un segundo plano por otros? o ¿me vuelco a buscar mi consuelo en lo mundano dañando aún más mi dignidad?

  • Tantas veces hacemos ídolos de otras personas y por ellos faltamos a nuestros deberes o desplazamos a Dios. Muchas veces obramos por vanidad o vanagloria, buscando mostrarnos, ignorando o no importándonos el daño que suscitamos en otros o que nos hacemos a nosotros. Tenemos nuestro foco puesto en sí mismos erróneamente, cuando debemos ponerlo en Dios.

  • Pidamos a la Virgencita del Rosario de Chiquinquirá “La mejor esposa, madre, hija, amiga, compañera”, y a San José su castísimo esposo, que nos ayuden a todos a meditar su vida y a imitar sus comportamientos, obrando en nuestras familias de acuerdo a su ejemplo de fidelidad, amor, humildad y servicio.

ORACIONES

A REZAR LUEGO DE LAS MEDITACIONES LOS DÍAS 1º AL 12º

VENI CREATOR SPIRITUS
Ven Espíritu creador; visita las almas de tus fieles. Llena de la divina gracia los corazones que Tú mismo has creado. Tú, eres nuestro consuelo, don de Dios altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción. Tú derramas sobre nosotros los siete sagrados dones; Tú, el dedo de la mano de Dios, Tú, el prometido del Padre, pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra. Enciende con tu luz nuestros sentidos, infunde tu amor en nuestros corazones y con tu perpetuo auxilio, fortalece nuestra frágil carne. Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto tu paz, siendo Tú mismo nuestro guía evitaremos todo lo que es nocivo. Por Ti conozcamos al Padre y también al Hijo y que, en Ti, que eres el Espíritu de ambos, creamos en todo tiempo. Gloria a Dios Padre y al Hijo que resucitó de entre los muertos, y al Espíritu Consolador, por los siglos infinitos. Amén.
1
AVE MARIS STELLA
Salve, estrella del mar, Madre Santa de Dios, y siempre Virgen, feliz Puerta del Cielo. Aceptando aquel «Ave» de la boca de Gabriel, afiánzanos en la paz al trocar el nombre de Eva. Desata las ataduras de los reos, da luz a quienes no ven, ahuyenta nuestros males, pide para nosotros todos los bienes. Muestra que eres nuestra Madre, que por ti acoja nuestras súplicas quien nació por nosotros tomando el ser de ti. Virgen singular, dulce como ninguna, líbranos de la culpa haznos dóciles y castos. Facilítanos una vida pura, prepáranos un camino seguro, para que, viendo a Jesús, nos podamos alegrar para siempre contigo. Alabemos a Dios Padre, glorifiquemos a Cristo Soberano y al Espíritu Santo, y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.
2
MAGNÍFICAT
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
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PRÁCTICA:

Renunciar a todo consuelo humano, buscando poner nuestra confianza y necesidad de apoyo en los momentos difíciles fundamentalmente en Dios. Pedir a la Santísima Virgen del Rosario de Chiquinquirá nos ayude a ser personas respetuosas y prudentes con los demás practicando la fidelidad, la castidad y la justicia en nuestras relaciones afectivas.

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