Historia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

Fragmento

El 18 de agosto de 1927, el Papa Pío XI le dio al templo el título de Basílica Menor, ceremonia que se celebró el 9 de julio del 1928, a la cual asistió el Nuncio Apostólico Pablo Giobe, el Arzobispo Ismael Perdomo y el Presidente de la república, Miguel Abadía Méndez. El 9 de julio de 1944 en el atrio de la Basílica de Chiquinquirá y en solemne acto litúrgico, se coloca el cetro a la venerada imagen con motivo de las bodas de plata de la coronación canónica. El cetro simboliza la realeza de María.

Hoy ya casi a puertas de terminar nuestra consagración, como hijos del pueblo colombiano, pero por sobre todo como hijos tuyos, queremos entregarte el Cetro Real. Con él te entregamos el poder, la autoridad y la fuerza para que gobiernes los corazones de nuestro pueblo y siendo gobernados por ti haya paz, concordia, y esperanza en nuestra nación. Te lo pedimos madre santa Virgen del Rosario de Chiquinquirá.

Petición: Santísima Virgen del Rosario de Chiquinquirá, te pedimos por todos los gobernantes que han pasado por nuestra nación y por los que vendrán, para los ya muertos esperamos se hayan salvado y sus obras hayan servido a Dios, Y por los futuros, para que sean hombres llenos de verdad y de celo por su causa, eje y motor de todo verdadero progreso y bienestar en las naciones. Que el deseo de poder y dinero no los atrape, sino el deseo sincero de verdadero servicio, con total sujeción a las leyes de Dios, el Señor a quién todos debemos dar cuenta de nuestras acciones realizadas a lo largo de nuestra vida.

Jaculatoria: Pues eres de los pecadores, el consuelo y la alegría ¡Oh Madre clemente y pía, escucha nuestros clamores!

De la Bondad y Caridad de Dios, que se manifiesta en el Santísimo Sacramento a los hombres

Imitación de Cristo. L4, Cap. 3.

Señor, confiado en tu bondad y gran misericordia, vengo yo enfermo al Médico; hambriento y sediento, a la Fuente de la vida; pobre, al Rey del cielo; siervo, al Señor; criatura, al Creador; desconsolado, a mi piadoso Consolador. Mas ¿de dónde a mí tanto bien, que Tú vengas a mí? ¿Quién soy yo para que te me des a Ti mismo? ¿Cómo se atreve el pecador a comparecer delante de Ti? y Tú ¿cómo te dignas de venir al pecador? Tú conoces a tu siervo, y sabes que ningún bien tiene por donde pueda merecer que Tú le hagas este beneficio. Yo te confieso pues, mi vileza, reconozco tu bondad, alabo tu piedad ,y te doy gracias por tu extrema caridad.

Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen de San Luís María Grignon de Monfort, núms. 243, 245 y 249.

Los que toman esta santa esclavitud profesarán devoción singular al misterio de la Encarnación del Verbo, el 25 de marzo, que es el misterio propio de esta devoción que ha sido inspirada por el Espíritu Santo:

1º Para honrar e imitar la dependencia inefable que Dios Hijo ha querido tener respecto de María, para la gloria de Dios su Padre y para nuestra salvación, la cual dependencia se muestra particularmente en este misterio en que Jesús aparece cautivo y esclavo en el seno de la divina María, en donde depende totalmente de Ella para todas las cosas;  para la gloria de Dios.

2º Para dar gracias a Dios por los favores incomparables que ha concedido a María y particularmente el de haberla escogido por su dignísima Madre, elección que ha sido hecha en este misterio. Tales son los dos principales fines de la Esclavitud de Jesús en María. Como vivimos en un siglo orgulloso, en que hay un gran número de sabios hinchados, espíritus fuertes y críticos que encuentran defectuosas las prácticas de piedad mejor fundadas y más sólidas, vale más, para no darles ocasión de crítica sin necesidad, decir: “La esclavitud de Jesús en María”, y llamarse “el esclavo de Jesucristo”, que es “esclavo de María”, tomándola denominación de esta devoción, más bien de su fin último, que es Jesucristo, que el camino y medio para llegar a este fin, que es María, por más que una y otra se pueden, a la verdad, usar sin escrúpulo. Otra razón es, que el principal misterio que en esta devoción se celebre y se honra es el misterio de la Encarnación, en el cual no se puede ver a Jesucristo sino en María y encarnado en su seno, es más a propósito decir: “La esclavitud de Jesús en María”, según aquella hermosa plegaria de tan grandes almas. “Oh Jesús que vives en María ven a vivir y reinar en nosotros”. Los que adopten esta esclavitud dirán con gran devoción el Ave María o la Salutación Angélica, cuyo precio, mérito, excelencia y necesidad, pocos cristianos, aún los más ilustrados, conocen. Ha sido preciso que la Santísima Virgen se haya aparecido muchas veces a grandes santos muy esclavos suyos para mostrarles tan gran mérito.

Meditación enfocada en nuestra realidad colombiana

  • Debemos rescatar la celebración cristiana de la Navidad, que embellecen y llenan la vida. Descartar el uso de celebraciones que nos alejen de la conmemoración del Nacimiento de Jesucristo porque se ha vuelto una ocasión para ofenderle a través de fiestas, alcohol, vanidades, despilfarro y desperdicio del dinero. La verdadera celebración de la Navidad implica silenciar el ruido que nos ofrece este mundo presente. La música de esta época del año, como villancicos y otras tonalidades, debe llevarnos al nacimiento de Cristo y todos los símbolos navideños auténticos, sin contaminarla con culturas paganas. Vivir los valores del compartir, el agradecimiento, las obras de caridad, la adoración, la sencillez, el desprendimiento, y todo lo que resalte la belleza espiritual y los valores que nos trajo el divino nacimiento será el mejor regalo que recibamos en nuestra vida.
  • Recordemos que la Navidad es una celebración Sagrada, pues gira en torno a la noche Buena y Santa en que nuestro Dios se hizo un niño humilde para redimirnos. Dejemos de profanarla. No es un carnaval, no debe ser desorden, ni un tiempo de consumismo y derroche, eso afrenta a Jesús niño, y es también reflejo de nuestra falta de conversión en éste sentido. Rescatemos nuestras bellas tradiciones navideñas y demos, a esta celebración, desde el adviento hasta la Epifanía del Señor, el modo sagrado y santo que merecen.

ORACIONES

A REZAR LUEGO DE LAS MEDITACIONES LOS DÍAS 27 AL 33

PRÁCTICA:

Para la próxima navidad me comprometeré a revisar mi vida. Desde ya me pondré en la tarea de rescatar y difundir el bello tesoro de los villancicos y otra música propia de este tiempo, y transmitiendo o enseñando estas tradicio0nes a grandes y pequeños.

Agrega el REZO DEL SANTO ROSARIO a tus oraciones a la hora que puedas.

Jaculatoria: Pues eres de los pecadores, el consuelo y la alegría ¡Oh Madre clemente y pía, escucha nuestros clamores!

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