Historia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

Fragmento

En 1588 al saber el Arzobispo de Santafé, Luis Zapata de Cárdenas, la extraordinaria devoción que había despertado entre los fieles, el 6 de enero de 1588 nombró jueces comisarios, quienes levantaron el proceso, del 15 al 18 de enero ante el Notario de Tunja. El 30 de julio entre las 8 y 9 pm se dió una extraña e intensa iluminación de la capilla, que se confundió con un incendio, la cual fue testimoniada por varios testigos.

Gracias a la revelación de este signo de Nuestra Madre manifestado a través de su sagrado lienzo, se produjeron grandes frutos como el crecimiento de la fe y la devoción. Esto nos lleva a meditar la importancia de la obediencia a nuestra madre la Iglesia, y la sana transmisión de la fe católica por medio de la tradición. No solo debemos ser testigos sino promotores del amor a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá por todos sus hijos colombianos.

Petición: Madre nuestra, Virgen del Rosario de Chiquinquirá haz que nos esforcemos permanentemente por conocer, y promover -al amparo del Espíritu Santo-, la Palabra de Dios y su Evangelio, el Catecismo, el Magisterio de nuestra Iglesia Católica y la devoción a ti como nuestra Reina y  patrona.

Jaculatoria: Pues eres de los pecadores, el consuelo y la alegría ¡Oh Madre clemente y pía, escucha nuestros clamores!

De la obediencia del súbdito humilde, a ejemplo de Jesucristo

Imitación de Cristo.L3, Cap. 13, 1-2

Hijo, el que procura sustraerse de la obediencia, él mismo se aparta de la gracia; y el que quiere tener cosas propias, pierde las comunes.

El que no se sujeta de buena gana a su superior, señal es que su carne aún no le obedece perfectamente, sino que muchas veces se resiste y murmura. Aprende, pues, a sujetarte prontamente a tu superior, si deseas tener tu carne sujeta. Porque tanto más presto se vence al enemigo exterior, cuando no estuviere debilitado el hombre interior.

No hay enemigo peor ni más dañoso para el alma que tú mismo, si no estás bien avenido con el espíritu. Necesario es que tengas verdadero desprecio de ti mismo, si quieres vencer la carne y la sangre. Porque aún te amas muy desordenadamente, por eso temes sujetarte del todo a la voluntad de otros.

Pero ¿qué mucho es que tú, polvo y nada, te sujetes al hombre por Dios, cuando Yo, Omnipotente y Altísimo, que crie todas las cosas de la nada, ¿me sujeté al hombre humildemente por ti? Me hice el más humilde y abatido de todos, para que vencieses tu soberbia con humildad.

Aprende, polvo, a obedecer; aprende, tierra y lodo, a humillarte y postrarte a los pies de todos.

Aprende a quebrantar tus inclinaciones y rendirte a toda sujeción.” Palabra del Señor.

Meditación enfocada en nuestra realidad colombiana

  • La obediencia es un signo de respeto y valoración de la legitima autoridad, pero debe ser ejercida con libre voluntad: Los hijos deben obedecer a sus padres, los laicos a la iglesia, los ciudadanos a sus autoridades, los religiosos a sus superiores, y los gobernantes y superiores deben obedecer a Dios. La obediencia supone la rendición de nuestra voluntad al otro, por eso implica ir contra nuestro orgullo. Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres (Hch 5,29), por eso hoy, con tanto error, confusión y engaño y con la difusión del mal en el mundo, debemos analizar todo con una conciencia formada rectamente antes de, ciegamente, obedecer; la obediencia debe ser encaminada al bien, no se debe obedecer nada que sea pecado.
  • Debemos obediencia a nuestros jefes, autoridades y leyes civiles moralmente válidas, pero ante todo debemos obediencia a Dios, a los mandatos de la Iglesia y a la moral cristiana. ¿Conoces los 10 mandamientos? ¿los vives y los practicas? ¿Les damos su importancia no solo para proteger valores vitales y la convivencia en armonía sino para alcanzar la salvación? Nuestra sociedad está descompuesta porque hizo a un lado la obediencia a las leyes de Dios, optando por seguir sus caprichos, intereses, voluntad e instintos. Acogimos lo malo y dimos desprecio a los valores cristianos que, ordenando nuestra tendencia a un mal actuar, traen el bien al individuo y a la sociedad. ¡Volvamos a obedecer la Ley de Dios y los lineamientos que nos da la moral y la sana doctrina de la iglesia y restauraremos nuestro mundo!
  • Virgen Santísima, infunde en nuestros corazones la obediencia amorosa a nuestros deberes y derechos para ser hombres justos aún ante las dificultades que se presentan en nuestro país.

ORACIONES

A REZAR LUEGO DE LAS MEDITACIONES LOS DÍAS 1º AL 12º

PRÁCTICA:

Realizaré un acto de obediencia válido -que me cueste-, a algún superior legítimo, sea en mi hogar, trabajo, tránsito o norma institucional que no vaya contra los mandatos de Dios; a imitación de la Virgen María que remedió el pecado cometido por Eva a través de su obediencia.

Jaculatoria: Pues eres de los pecadores, el consuelo y la alegría ¡Oh Madre clemente y pía, escucha nuestros clamores!

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