Historia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

Fragmento

En 1587 al saber la noticia, el padre de Suta Juan de Figueredo, vino a los aposentos de Chiquinquirá acompañado de Diego López, para hacer información jurídica de los hechos acontecidos de la renovación del lienzo de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.
El 10 de enero recibieron declaraciones de los testigos. El presbítero Figueredo envió esta información al arzobispo de Santafé, Luis Zapata de Cárdenas. Fueron muchos los milagros que después de la renovación empezaron a sucederse, muchos le realizaban novenarios para obtener curaciones difíciles y sanaban.

Nuestra Madre del Rosario de Chiquinquirá ha demostrado a través de la historia que está atenta a las plegarias de sus hijos. La iglesia colombiana debe renovar esa fe de antaño, esa Fe que hace que Nuestra Señora interceda ante Dios por este pueblo tan necesitado de paz, de virtudes y conversión. ¿Qué me impide vivir las virtudes que tanto agradan a Nuestro Señor? ¿Mi oración está llena de fe y esperanza, de confianza en la Providencia Divina?

 

Petición: Madre Santa del Rosario de  Chiquinquirá al rezar tu santo Rosario, ayúdame a que no lo haga con ligereza sino con el corazón; que cada Ave María que pronuncie sea la rosa perfumada que tú mereces Madre Buena, y que ésta oración llena del Espíritu Santo, como en un día cayeron los muros de Jericó, haga caer los muros de la indiferencia y de la corrupción en nuestro país.

Jaculatoria: Pues eres de los pecadores, el consuelo y la alegría ¡Oh Madre clemente y pía, escucha nuestros clamores!

De la Fervorosa Enmienda de Nuestra Vida II

Imitación de Cristo. L1, Cap. 25, 5-11

Mas si viera alguna cosa digna de reprensión, guárdate de hacerla; y si alguna vez la hiciste, procura enmendarte luego. Así como tú miras a los otros, así los otros te miran a ti. ¡Oh! ¡Cuán alegre y dulce cosa es ver los devotos y fervorosos hermanos con santas costumbres y observantes de disciplina! ¡Cuán triste y penoso es verlos andar desordenados, y que no hacen aquello a que son llamados por su vocación! ¡Oh! ¡Cuán dañoso es ser negligentes en el propósito de su llamamiento, y ocuparse en lo que no les mandan!

Acuérdate de la profesión que tomaste, y proponte por modelo al Crucificado. Bien puedes avergonzarte mirando la vida de Jesucristo, porque aún no estudiaste a conformarte más con Él, aunque ha muchos años que estás en el camino de Dios. La persona que se ejercita intensa y devotamente en la santísima vida y pasión del Señor halla allí todo lo útil y necesario cumplidamente para sí; y no hay necesidad que busque cosa mejor fuera de Jesús. ¡Oh! ¡Si vinieses a nuestro corazón Jesús crucificado, cuán presto y cumplidamente seríamos enseñados! La persona  fervorosa y diligente, a todo está dispuesta. Mayor trabajo es resistir a los vicios y pasiones, que sudar en los trabajos corporales. El que no evita los defectos pequeños, poco a poco cae en los grandes. Te alegrarás siempre a la noche, si gastares bien el día. Vela sobre ti, despiértate a ti, amonéstate a ti, y sea de los otros lo que fuera, no descuides de ti. Tanto aprovecharás cuanto más fuerza te hicieres. Amén.

Meditación enfocada en nuestra realidad colombiana

  • Para enmendar nuestra vida tenemos que reconocer la tendencia o mala inclinación que hay en nosotros hacia el mal, consecuencia del pecado original. Así entendemos por qué, como decía San Pablo, ‘evito el bien que quiero y hago el mal que no quiero’ (Romanos 7, 14-23). Esta mala inclinación propia se refiere a las apetencias de la carne. Otro enemigo espiritual que debemos combatir.
  • Las malas inclinaciones de la carne se refieren a los deseos desordenados de placer, poder y tener que hay en nosotros. El primero lleva a la pereza, la gula y la lujuria; el segundo al orgullo, el egoísmo y la soberbia; y el tercero a la envidia y a la avaricia. De cada uno de estos se derivan muchos pecados, de los cuales vemos inundada nuestra sociedad.
  • Si cada una de las personas ordenáramos o lucháramos contra las malas inclinaciones de nuestra carne nuestra patria se recompondría muchísimo, pues estos 3 tipos de deseos de la carne llevan a males que no parecen relacionados pero que nacen de ahí. Así, por ejemplo, el deseo de poder o tener lleva a la violencia, a matar o a integrar bandas delincuenciales; el deseo de placer lleva a la degradación del amor, y de ahí se siguen muchos males: pérdida de respeto, divorcios, soledad, desintegración, violencia, prostitución, abandono, asesinato en el vientre de los propios hijos, etc. Las malas inclinaciones de la carne se combaten con el ayuno, la mortificación, el rosario bien orado, la frecuencia de los sacramentos de la confesión y la comunión, ejercitarse en las humillaciones, trabajar el desprendimiento y la generosidad; esto se puede profundizar en nuestra doctrina católica. En especial conocer y meditar la vida y pasión de Nuestro Señor Jesucristo en donde se compendian todas las virtudes y se obtienen gracias de conversión.

ORACIONES

A REZAR LUEGO DE LAS MEDITACIONES LOS DÍAS 1º AL 12º

VENI CREATOR SPIRITUS
Ven Espíritu creador; visita las almas de tus fieles. Llena de la divina gracia los corazones que Tú mismo has creado. Tú, eres nuestro consuelo, don de Dios altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción. Tú derramas sobre nosotros los siete sagrados dones; Tú, el dedo de la mano de Dios, Tú, el prometido del Padre, pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra. Enciende con tu luz nuestros sentidos, infunde tu amor en nuestros corazones y con tu perpetuo auxilio, fortalece nuestra frágil carne. Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto tu paz, siendo Tú mismo nuestro guía evitaremos todo lo que es nocivo. Por Ti conozcamos al Padre y también al Hijo y que, en Ti, que eres el Espíritu de ambos, creamos en todo tiempo. Gloria a Dios Padre y al Hijo que resucitó de entre los muertos, y al Espíritu Consolador, por los siglos infinitos. Amén.
1
AVE MARIS STELLA
Salve, estrella del mar, Madre Santa de Dios, y siempre Virgen, feliz Puerta del Cielo. Aceptando aquel «Ave» de la boca de Gabriel, afiánzanos en la paz al trocar el nombre de Eva. Desata las ataduras de los reos, da luz a quienes no ven, ahuyenta nuestros males, pide para nosotros todos los bienes. Muestra que eres nuestra Madre, que por ti acoja nuestras súplicas quien nació por nosotros tomando el ser de ti. Virgen singular, dulce como ninguna, líbranos de la culpa haznos dóciles y castos. Facilítanos una vida pura, prepáranos un camino seguro, para que, viendo a Jesús, nos podamos alegrar para siempre contigo. Alabemos a Dios Padre, glorifiquemos a Cristo Soberano y al Espíritu Santo, y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.
2
MAGNÍFICAT
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
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PRÁCTICA:

Rezaré el santo Rosario diariamente  agradeciendo a Dios a Nuestra Madre del Rosario de  Chiquinquirá por su amor y protección, implorando el dolor de mis culpas y un firme propósito de reparar por mis pecados y por los pecados de mis hermanos y hermanas.

Jaculatoria: Pues eres de los pecadores, el consuelo y la alegría ¡Oh Madre clemente y pía, escucha nuestros clamores!

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