Historia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

Fragmento

El 26 de diciembre de 1586 al haber presenciado, María Ramos y otras personas el hermoso prodigio de la renovación después de una hora, con mucho temor y reverencia alzaron el cuadro y lo colocaron en el lugar que estaba antes. El rostro de la Madre Santísima duró encendido todo aquel día; después, la imagen quedó tal como hoy se contempla. La noticia del prodigio se propagó rápidamente por todos los lugares circunvecinos, cuyos moradores presurosos acudieron a ver la imagen renovada.

El prodigio de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá logró conmover los corazones de nuestros antepasados, hombres y mujeres, a los pies de su Madre Celestial. Hoy, querido pueblo colombiano, ¿qué nos hace falta para que logremos ver las bendiciones que diariamente el Cielo nos da? Jesús y María siempre están a nuestro lado, ¿por qué tanta confusión y pecado en nuestras vidas?

Petición: Amado Dios Uno y Trino, por la Intercesión poderosa de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, purifica nuestro entendimiento y transforma nuestros corazones para que se enciendan con el Fuego del Espíritu Santo y vivamos las virtudes que Jesucristo Nuestro Señor nos ha enseñado, despreciando todo lo que le sea contrario.

Jaculatoria: Pues eres de los pecadores, el consuelo y la alegría ¡Oh Madre clemente y pía, escucha nuestros clamores!

De la Fervorosa Enmienda de Nuestra Vida I

Imitación de Cristo. L1, Cap. 25, 2-4

Se hallaba uno lleno de congoja, luchando entre el temor y la esperanza, y un día, cargado de tristeza, entró en la iglesia, y se postró delante del altar en oración, y meditando en su corazón varias cosas, dijo: ¡Oh! ¡Si supiese que había de perseverar! Y luego oyó en lo interior la divina respuesta:

¿Qué harías si eso supieses? Haz ahora lo que entonces quisieras hacer, y estarás seguro. Y en aquel punto, consolado y confortado, se ofreció a la Divina Voluntad, y cesó su congojosa turbación.

Y no quiso escudriñar curiosamente para saber lo que le había de suceder, sino que anduvo con mucho cuidado de saber lo que fuese la voluntad de Dios, y a sus divinos ojos más agradable y perfecto para comenzar y perfeccionar toda buena obra.

El profeta dice: Espera en el Señor, y haz bondad, y habita en la tierra, y serás apacentado en sus riquezas. Detiene a muchos el fervor de su aprovechamiento, el espanto de la dificultad, o el trabajo de la pelea. Ciertamente aprovechan más en las virtudes, aquellos que más varonilmente ponen todas sus fuerzas para vencer las que son más graves y contrarias.

Porque allí aprovecha el hombre más y alcanza mayor gracia, a donde más se vence a sí mismo y se mortifica el espíritu. Pero no todos tienen igual ánimo para vencer y mortificarse.

No obstante, el diligente y celoso de su aprovechamiento, más fuerte será para la perfección, aunque tenga muchas pasiones, que el de buen natural, si pone poco cuidado en las virtudes.

Meditación enfocada en nuestra realidad colombiana

  • No hay conversión en nosotros porque nos hemos olvidado del Cielo, nuestra sociedad olvidó que somos peregrinos en este mundo y que nuestro fin es la salvación. Nos quedamos hurgando en las cosas de la tierra dándoles gran valor a ellas porque desconocemos u olvidamos las eternas. No pensamos que hay una patria celestial que nos espera y en donde estará puesta nuestra eternidad si vivimos acá de acuerdo a las enseñanzas de la fe, alcanzando la perseverancia final a la que el pasaje de hoy nos invita.
  • Olvidamos que en este peregrinar terreno, nuestra vida es un combate espiritual en el que continuamente tendremos que escoger entre el bien y el mal, en lo pequeño y en lo grande; y ante el cual tenemos unos enemigos que buscan vencernos: el mundo, el demonio y la carne.
  • Preferimos sepultar las realidades del purgatorio y el infierno haciendo caso omiso de la doctrina de la iglesia y de muchísimos santos, o tergiversándolas y dándoles otra interpretación para no exigirnos o parecer exagerados y así nos relajamos en dar la batalla espiritual que debemos, mientras estamos en la tierra; nos olvidamos de conocer y practicar las virtudes cristianas enfocando nuestra atención en las que no son más necesarias.

ORACIONES

A REZAR LUEGO DE LAS MEDITACIONES LOS DÍAS 1º AL 12º

VENI CREATOR SPIRITUS
Ven Espíritu creador; visita las almas de tus fieles. Llena de la divina gracia los corazones que Tú mismo has creado. Tú, eres nuestro consuelo, don de Dios altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción. Tú derramas sobre nosotros los siete sagrados dones; Tú, el dedo de la mano de Dios, Tú, el prometido del Padre, pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra. Enciende con tu luz nuestros sentidos, infunde tu amor en nuestros corazones y con tu perpetuo auxilio, fortalece nuestra frágil carne. Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto tu paz, siendo Tú mismo nuestro guía evitaremos todo lo que es nocivo. Por Ti conozcamos al Padre y también al Hijo y que, en Ti, que eres el Espíritu de ambos, creamos en todo tiempo. Gloria a Dios Padre y al Hijo que resucitó de entre los muertos, y al Espíritu Consolador, por los siglos infinitos. Amén.
1
AVE MARIS STELLA
Salve, estrella del mar, Madre Santa de Dios, y siempre Virgen, feliz Puerta del Cielo. Aceptando aquel «Ave» de la boca de Gabriel, afiánzanos en la paz al trocar el nombre de Eva. Desata las ataduras de los reos, da luz a quienes no ven, ahuyenta nuestros males, pide para nosotros todos los bienes. Muestra que eres nuestra Madre, que por ti acoja nuestras súplicas quien nació por nosotros tomando el ser de ti. Virgen singular, dulce como ninguna, líbranos de la culpa haznos dóciles y castos. Facilítanos una vida pura, prepáranos un camino seguro, para que, viendo a Jesús, nos podamos alegrar para siempre contigo. Alabemos a Dios Padre, glorifiquemos a Cristo Soberano y al Espíritu Santo, y demos a las Tres personas un mismo honor. Amén.
2
MAGNÍFICAT
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
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PRÁCTICA:

Este día ofreceré una mortificación del cuerpo por la conversión de nuestras autoridades civiles y eclesiásticas o leeré del Catecismo de la Iglesia Católica la parte correspondiente al artículo 12 llamado «Creo en la Vida Eterna». Aquí

Jaculatoria: Pues eres de los pecadores, el consuelo y la alegría ¡Oh Madre clemente y pía, escucha nuestros clamores!

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