Predicación Mariana

Valora este artículo
(0 votos)

Encontrarnos hoy como comunidad de creyentes en esta Catedral de Bogotá, lugar de encuentro y de oración, y tener la presencia del lienzo milagroso de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, es de alguna manera sentirnos también en oración como cuando los discípulos, después de la resurrección del Señor, estaban en la compañía de la Santísima Virgen.

La presencia de la Virgen marca una pauta importante para los fieles en el sentido de encontrar en ella una enseñanza de lo que la obra Dios puede hacer en nosotros. Su compañía y oración evidencia su mirada puesta en el rostro de los discípulos. Es la afirmación de su ser, es también la mirada pedagógica y de pensamiento ético para reconocer la dignidad trascendente del hombre, pues sabemos que la “ética es la inquietud del otro sembrada en mi propia existencia”, herencia que recibimos de Levinas, lo que nos hace pensar que esta relación es una nueva manera de encontrarnos con María, una nueva manera de entender la relación de ella con los discípulos. Es la inquietud de los discípulos sembrada en la existencia de María, lo que expresa el reconocimiento de ella hacia los discípulos, para entablar una relación existencial a la luz de la Resurrección. Una afirmación de mi dignidad y la de los demás desde el encuentro.

Ver documento completo

Visto 371 veces

Conéctate con nuestras redes sociales

Tweets recientes

Síguenos en Facebook

Noticias Católicas